Mostrando entradas con la etiqueta partido comunista barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta partido comunista barcelona. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de junio de 2008

Sobre los Consejos (Socialistas*) de Trabajadores

Freddy Rivas; Aporrea: Los Consejos de trabajadores(as) (CT) son expresiones clasistas. Esta connotación los define como instrumentos políticos al servicio de la revolución, identificados con los intereses de la clase trabajadora en su misión histórica de la construcción de la sociedad socialista. Sus integrantes, son entonces, cuadros revolucionarios: actores políticos en defensa de la clase trabajadora y de su creciente participación en el Estado revolucionario.
En la singularidad del proceso venezolano los CT deben multiplicar sus capacidades en diferentes direcciones:
Transformación del Estado. (Destrucción del Estado Capitalista, construcción del Estado Socialista).
Fortalecimiento y difusión de la conciencia revolucionaria en función de que amplios sectores de los trabajadores puedan finalmente reconocerse como clase.
Incidir decididamente en el que hacer diario de las empresas traduciendo las líneas estratégicas y estructurales en práctica política cotidiana:
el control de los centros de trabajo y de los medios de producción, el diseño, ejecución y seguimiento de sus políticas y procesos laborales, de producción y distribución social de sus ganancias, y como expresión del poder popular que incluso trascienda el ámbito de los lugares de trabajo para que influya en la política nacional, en la planificación del Estado.
De esta manera los CT(as) asumen la inmensa responsabilidad de incidir en el perfil clasista del Estado, que desde este se definan políticas con contenido clasista e impulsarlas en los centros de trabajo. Indudablemente que esta tarea implica resolver un sin fin de contradicciones en un Estado que continua siendo capitalista, una legislación que encamisa los cambios necesarios y sobre todo una clase trabajadora con inmensos sectores que no se reconocen como tales y que carecen totalmente de conciencia de clase.
Los CT(as), como vanguardia revolucionaria, juegan un papel fundamental en la lucha política no solo en lo estratégico, sino que participan activamente en lo coyuntural como brazos ejecutores de la revolución en el día a día y en la cotidianidad de su ámbito de acción y entorno. De tal manera que los CT(as), desde dentro de las empresas, se deben enfrentar a los intentos de sabotaje económico de la oligarquía al manipular la capacidad productiva de las empresas (más de 6000 empresas están abandonadas o se declararon en quiebra), se organizarán para denunciar el acaparamiento, vigilaran rutas de distribución, propondrán mecanismos contra la especulación y alternativas para el abaratamiento de bienes y servicios fundamentales para la población (especialmente los alimentos) y dentro de las singularidad de la revolución socialista venezolana, paulatinamente crearan las condiciones necesaria para que estas empresas pasen a manos de la clase trabajadora.

viernes, 11 de abril de 2008

Las ideas que llevaran a la verdadera Política al Poder

Autor: Jesus "Chuchu" Curbata.
Ninguna idea política en el mundo, durante el proceso de desarrollo de la sociedad humana, encontró tal grado de apoyo y de compromiso desinteresado; los mejores sentimientos del ser humano, los mas puros combatientes se han manifestado a los largo de la lucha por la liquidación de toda forma de explotación del hombre por el hombre. Así como los primeros cristianos en la lucha contra la Roma Imperial, también Marx, Engels, Lenin y todos los militantes Comunistas hemos intentado construir un mundo en la tierra, para lograrlo hemos tendido que hacer sacrificios y muchos han entregado sus vidas en la lucha libertaria. Solo los comunistas hemos sabido dar todo sin esperar ningún provecho personal y egoísta a cambio, siendo el bienestar de las masas populares nuestro motor ideológico. Quienes hemos combatido desde el campo Revolucionario durante décadas podemos dar fe de la actitud sacrificada de Camaradas que no han vacilado en exponer sus vidas por la Revolución, por un país Socialista, Popular y Democrático. Entre estos camaradas que transitaron los difíciles caminos de la Revolución dejando la vida en ello podemos nombrar algunos, a riesgo de dejar a muchos otros fuera de la lista y no por falta de merito sino por falta de memoria:
  • Primitivo Caniche

  • José Carrasquel

  • Ramón Rodríguez

  • Francisco Marott

  • “Goyo” Pérez

  • Blas Barreto

  • Pedro Ortega Díaz

  • Alonso Ojeda

  • Luís Pinto

  • Cruz Villegas

  • Cruz Gómez

  • Gustavo Machado

  • Livia Gouverner

  • Enmi Croez

  • Eduardo G. Mancera

  • Alberto Lovera

  • Ali Primera

  • Y muchos otros.

Otros que aun dedican su vida a la justa causa de la revolución son;



  • Jerónimo Carrera,

  • José “che” Maria,

  • Jesús Revilla Urrutia.

  • Otros.

Cierto es que los esfuerzos de quienes nos antecedieron en el Partido Comunista solo se verán recompensados con la victoria popular. Para ellos, los comunistas debemos ocupar un papel de vanguardia, debemos deslindarnos de cualquier corriente Nacional-Reformista desde la lucha parlamentaria, en los Sindicatos, en los Consejos Comunales, y todas las trincheras de lucha. Solo los comunistas que luchamos por la democracia socialista y libertaria somos auténticamente revolucionarios. Conformamos la invencible vanguardia popular; junto a las masas de obreros, de campesinos pobres e intelectuales socialistas, ni la burguesía en su estrato político socialdemócrata ni sus grupúsculos fascistas podrá, jamás, someter a las fuerzas revolucionarias. La tarea esta definida; la ofensiva contra el capitalismo es justo y necesario.

miércoles, 9 de abril de 2008

Alianza estratégica liderará proceso de elecciones de noviembre

“El polo, alianza o unidad patriótica debe estar muy alimentada por las corrientes y movimientos culturales, los campesinos, estudiantes, para motivar aún más la organización”
Tribuna Popular TP.- El presidente Hugo Chávez Frías precisó que el proceso de unidad que se está forjando en el Polo Patriótico o Alianza Patriótica debe ser estratégica, “La estrategia tiene que ser una alianza estratégica, todo lo que hasta ahora ha ocurrido en el partido fueron alianzas tácticas, ahora serán estratégicas en función de un proyecto antiimperialista, un proyecto nacional de desarrollo y un proyecto de construcción del socialismo”, precisó el presidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Hugo Chávez Frías.
En contacto telefónico por VTV, Venezolana de Televisión este domingo, señaló que las alianzas tienen que nacer desde la profundidad estratégica.
En este sentido, manifestó: “El polo, alianza o unidad patriótica debe estar muy alimentada por las corrientes y movimientos culturales, los campesinos, estudiantes, para motivar aún más la organización”.
Al ser consultado sobre la denominación de los miembros del PSUV como aspirantes a militantes o militantes, Chávez aseveró que los más de un millón de venezolanos que asisten a las reuniones del partido ya deben llamarse militantes del PSUV.
“En mi opinión personal creo que, a estas alturas, todos los integrantes se han ganado su condición de militantes y otro grupo podrá ser aspirante, a la espera de la conformación de las escuelas de cuadro, donde se establecerá varios grados dentro de la militancia”, sostuvo.

lunes, 25 de febrero de 2008

CANDIDATO COMUNISTA GANA ELECCIONES PRESIDENCIALES DE CHIPRE


Demetris Christofias primer jefe de Estado comunista de un país miembro de la Unión Europea.


El candidato comunista Demetris Christofias ganó este domingo las elecciones presidenciales en la isla de Chipre ante su rival conservador Ioannis Kasulides, con el 98 por ciento de los votos escrutados. Christofias se convierte así en el primer jefe de Estado comunista de un país miembro de la Unión Europea.En la segunda vuelta de los comicios, el secretario general del Partido Comunista, de 61 años de edad, obtuvo el 53,45% de los votos frente a los 46,55% del ex ministro de Relaciones Exteriores Ioannis Kasulides, con el 98% de los votos escrutados. Christofias tomará posesión el próximo 29 de febrero ante el pleno del parlamento chipriota, de un cargo que, según el sistema presidencial establecido por la Constitución chipriota, confiere al presidente poderes ejecutivos y la función de encabezar al Consejo de Ministros.El Partido Progresista del Pueblo Trabajador, nombre del Partido Comunista de Chipre desde 1941 conocido como AKEL, gobernó el parlamento durante la última legislatura.Este domingo, los seguidores de Demetris Christofias salieron a las calles de Nicosia, la capital de esta isla del Mediterráneo, para celebrar la victoria. Ante la sede del partido, una multitud festejaba a su nuevo presidente con banderas chipriotas.Con esta victoria, Christofias se convirtió en el sexto jefe de Estado de esta antigua colonia británica, independiente desde 1960. Se trata también del único jefe de Estado comunista en un sistema presidencial en el seno de la Unión Europea.Christofias, partidario de reanudar las negociaciones con los turcos sobre la división de Chipre, dirigió "un mensaje de amistad a los turcochipriotas, el mensaje de un combate común para reunificar nuestra patria y gestionar nuestros asuntos sin intervención extranjera", declaró este domingo tras haber votado en Nicosia.Este presidente del parlamento saliente, que le sacó una ventaja de apenas 980 votos a Kasoulides en la primera vuelta, ya había reforzado su figura de favorito al recibir durante la semana el apoyo del partido socialdemócrata Edek, del Movimiento Ecologista y del Diko (centro-derecha), del ex presidente Tassos Papadopoulos,El mandato de cinco años del ex mandatario Papadopoulos, quién fue eliminado en la primera vuelta de los comicios, ha estado marcado por el ingreso de la isla en la UE en 2004 y la adopción del euro el pasado 1 de enero.En total unos 516 mil electores estaban convocados a las urnas, entre ellos, por primera vez, unos 400 turcochipriotas que residen en el sur de la isla.La tercera isla del Mediterráneo por superficie se encuentra dividida desde 1974 entre la República de Chipre, que controla la parte sur del territorio, y la República Turca de Chipre Norte, ocupada por Turquía y únicamente reconocida por Ankara.En 2004, los grecochipriotas rechazaron masivamente un referéndum sobre un plan de reunificación presentado por la o­nU y aceptado por los turcochipriotas.

viernes, 22 de febrero de 2008

LOS PARTIDOS COMUNISTAS Y OBREROS RECHAZAN LA SECESIÓN DE KOSOVO


Nuestros Partidos se manifiestan contra la secesión de Kosovo de la República de Serbia. Exigimos que todos los gobiernos se abstengan de reconocer la independencia de Kosovo así como de desplegar tropas en la zona.


Reunión del Grupo de Trabajo

Lisboa, 16 de febrero de 2008


Los partidos comunistas y obreros reunidos en Lisboa el 16 de febrero de 2008 con ocasión de la reunión del Grupo de Trabajo del Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, debatieron acerca de los acontecimientos que rodean la inminente auto-proclamación de independencia de Kosovo, promovida por los Estados Unidos de América, la OTAN y la Unión Europea y consideran que:Tal paso – que viola el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas al respecto – tendrá graves consecuencias en la región de los Balcanes e internacionalmente. Supone serios peligros para los pueblos, provocando modificaciones en las fronteras, amenazando con poner a toda la región en una nueva escalada de conflictos, guerras e intervenciones internacionales, estableciendo un peligroso precedente internacional. Nuestros Partidos se manifiestan contra la secesión de Kosovo de la República de Serbia. Exigimos que todos los gobiernos se abstengan de reconocer la independencia de Kosovo así como de desplegar tropas en la zona.Lisboa, 16 de febrero de 2008.Los Partidos,· Partido del Trabajo de Bélgica· Partido Comunista de Brasil · Partido Comunista de Bohemia y Moravia· Partido Comunista de Cuba· Partido Comunista de Grecia· Partido Comunista de India (Marxista)· Partido de los Trabajadores de Irlanda· Partido de los Comunistas Italianos · Partido Comunista Libanés· Partido del Pueblo de Panamá· Partido Comunista Portugués· Partido Comunista de la Federación Rusa · Partido Comunista Sudafricano · Partido Comunista de España · Partido Comunista de los Pueblos de España · Partido Comunista Sirio· Partido Comunita de Ucrania.--

lunes, 18 de febrero de 2008

EL COMUNISMO Y LA FAMILIA (A. KOLLONTAI 1921)

La mujer no depende ya del hombre
¿Se mantendrá la familia en un Estado comunista? ¿Persistirá en la misma forma actual? Son estas cuestiones que atormentan, en los momentos presentes, a la mujer de la clase trabajadora y preocupa igualmente a sus compañeros, los hombres.
No debe extrañarnos que en estos últimos tiempos este problema perturbe las mentes de las mujeres trabajadoras. La vida cambia continuamente ante nuestros ojos; antiguos hábitos y costumbres desaparecen poco a poco. Toda la existencia de la familia proletaria se modifica y organiza en forma tan nueva, tan fuera de lo corriente, tan extraña, como nunca pudimos imaginar.
Y una de las cosas que mayor perplejidad produce en la mujer en estos momentos es la manera como se ha facilitado el divorcio en Rusia.
De hecho, en virtud del decreto del Comisario del Pueblo del 18 de diciembre de 1917, el divorcio ha dejado de ser un lijo accesible sólo a los ricos; desde ahora en adelante, la mujer trabajadora no tendrá que esperar y meses, e incluso hasta años, para que sea fallada su petición de separación matrimonial que le dé derecho a independizarse de un marido borracho o brutal, acostumbrado a golpearla. Desde ahora en adelante el divorcio se podrá obtener amigablemente dentro del periodo de una o dos semanas todo lo más.
Pero es precisamente esta facilidad para obtener el divorcio, manantial de tantas esperanzas para las mujeres que son desgraciadas en su matrimonio, lo que asusta a otras mujeres, particularmente a aquellas que consideran todavía al marido como el "proveedor" de la familia, como el único sostén de la vida, a esas mujeres que no comprenden todavía que deben acostumbrarse a buscar y a encontrar ese sostén en otro sitio, no en la persona del hombre, sino en la persona de la sociedad, en el Estado.

Desde la familia genésica a nuestros días
No hay ninguna razón para pretender engañarnos a nosotros mismos: la familia normal de los tiempos pasados en la cual el hombre lo era todo y la mujer nada -puesto que no tenía voluntad propia, ni dinero propio, ni tiempo del que disponer libremente-, este tipo de familia sufre modificaciones día por día, y actualmente es casi una cosa del pasado, lo cual no debe asustarnos.
Bien sea por error o ignorancia, estamos dispuestos a creer que todo lo que nos rodea debe permanecer inmutable, mientras todo lo demás cambia. Siempre ha sido así y siempre lo será. Esta afirmación es un error profundo.
Para darnos cuenta de su falsedad, no tenemos más que leer cómo vivían las gentes del pasado, e inmediatamente vemos cómo todo está sujeto a cambio y cómo no hay costumbres, ni organizaciones políticas, ni moral que permanezcan fijas e inviolables.
Así, pues, la familia ha cambiado frecuentemente de forma en las diversas épocas de la vida de la humanidad.
Hubo épocas en que la familia fue completamente distinta a como estamos acostumbrados a admitirla. Hubo un tiempo en que la única forma de familia que se consideraba normal era la llamada familia genésica, es decir, aquella en que el cabeza de familia era la anciana madre, en torno a la cual se agrupaban, en la vida y en el trabajo común, los hijos, nietos y biznietos.
La familia patriarcal fue en otros tiempos considerada también como la única forma posible de familia, presidida por un padre-amo, cuya voluntad era ley para todos los demás miembros de la familia. Aún en nuestros tiempos se pueden encontrar en las aldeas rusas familias campesinas de este tipo. En realidad podemos afirmar que en esas localidades la moral y las leyes que rigen la vida familiar son completamente distintas de las que reglamentan la vida de la familia del obrero de la ciudad. En el campo existen todavía gran número de costumbres que ya no es posible encontrar en la familia de la ciudad proletaria.
El tipo de familia, sus costumbres, etc., varían según las razas. Hay pueblos, como por ejemplo los turcos, árabes y persas, entre los cuales la ley autoriza al marido el tener varias mujeres. Han existido y todavía se encuentran tribus que toleran la costumbre contraria, es decir, que la mujer tenga varios maridos.
La moralidad al uso del hombre de nuestro tiempo le autoriza para exigir de las jóvenes la virginidad hasta su matrimonio legítimo. Pero, sin embargo, hay tribus en las que ocurre todo lo contrario: la mujer tiene por orgullo haber tenido muchos amantes, y se engalana brazos y piernas con brazaletes que indican el número...
Diversas costumbres, que a nosotros nos sorprenden, hábitos que podemos incluso calificar de inmorales, los practican otros pueblos, con la sanción divina, mientras que, por su parte, califican de "pecaminosas" muchas de nuestras costumbres y leyes.
Por tanto, no hay ninguna razón para que nos aterroricemos ante el hecho de que la familia sufra un cambio, porque gradualmente se descarten vestigios del pasado vividos hasta ahora, ni porque se implanten nuevas relaciones entre el hombre y la mujer. No tenemos más que preguntarnos: ¿qué es lo que ha muerto en nuestro viejo sistema familiar y qué relaciones hay entre el hombre trabajador y la mujer trabajadora, entre el campesino y la campesina?
¿Cuáles de sus respectivos derechos y deberes armonizan mejor con las condiciones de vida de la nueva Rusia? Todo lo que sea compatible con el nuevo estado de cosas se mantendrá; lo demás, toda esa anticuada morralla que hemos heredado de la maldita época de servidumbre y dominación, que era la característica de los terratenientes y capitalistas, todo eso tendrá que ser barrido juntamente con la misma clase explotadora, con esos enemigos del proletariado y de los pobres.



El capitalismo ha destruido la vieja vida familiar
La familia, en su forma actual, no es más que una de tantas herencias del pasado. Sólidamente unida, compacta en sí misma en sus comienzos, e indisoluble -tal era el carácter del matrimonio santificado por el cura-, la familia era igualmente necesaria para cada uno de sus miembros. Porque ¿quién se hubiera ocupado de criar, vestir y educar a los hijos de no ser la familia? ¿Quién se hubiera ocupado de guiarlos en la vida? Triste suerte la de los huérfanos en aquellos tiempos; era el peor destino que pudiera tocarle a uno en suerte.
En el tipo de familia a que estamos acostumbrados, es el marido el que gana el sustento, el que mantiene a la mujer y a los hijos. La mujer, por su parte, se ocupa de los quehaceres domésticos y de criar a los hijos como le parece.
Pero, desde hace un siglo, esta forma corriente de familia ha experimentado una destrucción progresiva en todos los países del mundo, en los que domina el capitalismo, en aquellos países en que el número de fábricas crece rápidamente, juntamente con otras empresas capitalistas que emplean trabajadores.
Las costumbres y la moral familiar se forman simultáneamente como consecuencia de las condiciones generales de la vida que rodea a la familia. Lo que más ha contribuido a que se modificasen las costumbres familiares de una manera radical ha sido, indiscutiblemente, la enorme expansión que ha adquirido por todas partes el trabajo asalariado de la mujer. Anteriormente, era el hombre el único sostén posible de la familia. Pero desde los últimos cincuenta o sesenta años, hemos experimentado en Rusia (con anterioridad en otros países) que el régimen capitalista obliga a las mujeres a buscar trabajo remunerador fuera de la familia, fuera de su casa.



Treinta millones de mujeres soportan una doble carga
Como el salario del hombre, sostén de la familia, resultaba insuficiente para cubrir las necesidades de la misma, la mujer se vio obligada a su vez a buscar trabajo remunerado; la madre tuvo que llamar también a la puerta de la fábrica. Año por año, día tras día, fue creciendo el número de mujeres pertenecientes a la clase trabajadora que abandonaban sus casas para ir a nutrir las filas de las fábricas, para trabajar como obreras, dependientas, oficinistas, lavanderas o criadas.
Según cálculos de antes de la Gran Guerra, en los países de Europa y América ascendían a sesenta millones las mujeres que se ganaban la vida con su trabajo. Durante la guerra ese número aumentó considerablemente.
La inmensa mayoría de estas mujeres estaban casadas; fácil es imaginarnos la vida familiar que podrían disfrutar. ¡Qué vida familiar puede existir donde la esposa y madre se va de casa durante ocho horas diarias, diez mejor dicho (contando el viaje de ida y vuelta)! La casa queda necesariamente descuidad; los hijos crecen sin ningún cuidado maternal, abandonados a sí mismos en medio de los peligros de la calle, en la cual pasan la mayor parte del tiempo.
La mujer casada, la madre que es obrera, suda sangre para cumplir con tres tareas que pesan al mismo tiempo sobre ella: disponer de las horas necesarias para el trabajo, lo mismo que hace su marido, en alguna industria o establecimiento comercial; consagrarse después, lo mejor posible, a los quehaceres domésticos, y, por último, cuidar de sus hijos.
El capitalismo ha cargado sobre los hombros de la mujer trabajadora un peso que la aplasta; la ha convertido en obrera, sin aliviarla de sus cuidados de ama de casa y madre.
Por tanto, nos encontramos con que la mujer se agota como consecuencia de esta triple e insoportable carga, que con frecuencia expresa con gritos de dolor y hace asomar lágrimas a sus ojos.
Los cuidados y las preocupaciones han sido en todo tiempo destino de la mujer; pero nunca ha sido su vida más desgraciada, más desesperada que en estos tiempos bajo el régimen capitalista, precisamente cuando la industria atraviesa por periodo de máxima expansión.



Los trabajadores aprenden a existir sin vida familiar
Cuanto más se extiende el trabajo asalariado de la mujer, más progresa la descomposición de la familia. ¡Qué vida familiar puede haber donde el hombre y la mujer trabajan en la fábrica, en secciones diferentes, si la mujer no dispone siquiera del tiempo necesario para guisar una comida medianamente buena para sus hijos! ¡Qué vida familiar puede ser la de una familia en la que el padre y la madre pasan fuera de casa la mayor parte de las veinticuatro horas del día, entregados a un duro trabajo, que les impide dedicar unos cuantos minutos a sus hijos!
En épocas anteriores, era completamente diferente. La madre, el ama de casa, permanecía en el hogar, se ocupaba de las tareas domésticas y de sus hijos, a los cuales no dejaba de observar, siempre vigilante.
Hoy día, desde las primeras horas de la mañana hasta que suena la sirena de la fábrica, la mujer trabajadora corre apresurada para llegar a su trabajo; por la noche, de nuevo, al sonar la sirena, vuelve precipitadamente a casa para preparar la sopa y hacer los quehaceres domésticos indispensables. A la mañana siguiente, después de breves horas de sueño, comienza otra vez para la mujer su pesada carga. No puede, pues, sorprendernos, por tanto, el hecho de que, debido a estas condiciones de vida, se deshagan los lazos familiares y la familia se disuelva cada día más. Poco a poco va desapareciendo todo aquello que convertía a la familia en un todo sólido, todo aquello que constituía sus seguros cimientos, la familia es cada vez menos necesaria a sus propios miembros y al Estado. Las viejas formas familiares se convierten en un obstáculo.
¿En qué consistía la fuerza de la familia en los tiempos pasados? En primer lugar, en el hecho de que era el marido, el padre, el que mantenía a la familia; en segundo lugar, el hogar era algo igualmente necesario a todos los miembros de la familia, y en tercer y último lugar, porque los hijos eran educados por los padres.
¿Qué es lo que queda actualmente de todo esto? El marido, como hemos visto, ha dejado de ser el sostén único de la familia. La mujer, que va a trabajar, se ha convertido, a este respecto, en igual a su marido. Ha aprendido no sólo a ganarse la vida, sino también, con gran frecuencia, a ganar la de sus hijos y su marido. Queda todavía, sin embargo, la función de la familia de criar y mantener a los hijos mientras son pequeños. Veamos ahora, en realidad, lo que subsiste de esta obligación.



El trabajo casero no es ya una necesidad
Hubo un tiempo en que la mujer de la clase pobre, tanto en la ciudad como en el campo, pasaba su vida entera en el seno de la familia. La mujer no sabía nada de lo que ocurría más allá del umbral de su casa y es casi seguro que tampoco deseaba saberlo. En compensación, tenía dentro de su casa las más variadas ocupaciones, todas útiles y necesarias, no sólo para la vida de la familia en sí, sino también para la de todo el Estado.
La mujer hacía, es cierto, todo lo que hoy hace cualquier mujer obrera o campesina. Guisaba, lavaba, limpiaba la casa y repasaba la ropa de la familia. Pero no hacía esto sólo. Tenía sobre sí, además, una serie de obligaciones que no tienen ya las mujeres de nuestro tiempo: hilaba la lana y el lino; tejía las telas y los adornos, las medias y los calcetines; hacía encajes y se dedicaba, en la medida de las posibilidades familiares, a las tareas de la conservación de carnes y demás alimentos; destilaba las bebidas de la familia, e incluso moldeaba las velas para la casa.
¡Cuán diversas eran las tareas de la mujer en los tiempos pasados! Así pasaron la vida nuestras madres y abuelas. Aún en nuestros días, allá en remotas aldeas, en pleno campo, en contacto con las líneas del tren o lejos de los grandes ríos, se pueden encontrar pequeños núcleos donde se conserva todavía, sin modificación alguna, este modo de vida de los buenos tiempos del pasado, en la que el ama de casa realizaba una serie de trabajos de los que no tiene noción la mujer trabajadora de las grandes ciudades o de las regiones de gran población industrial, desde hace mucho tiempo.



El trabajo industrial de la mujer en el hogar
En los tiempos de nuestras abuelas eran absolutamente necesarios y útiles todos los trabajos domésticos de la mujer, de los que dependía el bienestar de la familia. Cuanto más se dedicaba la mujer de su casa a estas tareas, tanto mejor era la vida en el hogar, más orden y abundancia se reflejaban en la casa. Hasta el propio Estado podía beneficiarse un tanto de las actividades de la mujer como ama de casa. Porque, en realidad, la mujer de otros tiempos no se limitaba a preparar purés para ella o su familia, sino que sus manos producían muchos otros productos de riqueza, tales como telas, hilo, mantequilla, etc., cosas que podían llevarse al mercado y ser consideradas como mercancías, como cosas de valor.
Es cierto que en los tiempos de nuestras abuelas y bisabuelas el trabajo no era evaluado en dinero. Pero no había ningún hombre, fuera campesino u obrero, que no buscase como compañera una mujer con "manos de oro", frase todavía proverbial entre el pueblo.
Porque sólo los recursos del hombre, sin el trabajo doméstico de la mujer, no hubieran bastado para mantener el hogar.
En lo que se refiere a los bienes del Estado, a los intereses de la nación, coincidían con los del marido; cuanto más trabajadora resultaba la mujer en el seno de su familia, tantos más productos de todas clases producía: telas, cueros, lana, cuyo sobrante podía ser vendido en el mercado de las cercanías; consecuentemente, la "mujer de su casa" contribuía a aumentar en su conjunto la prosperidad económica del país.



La mujer casada y la fábrica
El capitalismo ha modificado totalmente esta antigua manera de vida. Todo lo que antes se producía en el seno de la familia, se fabrica ahora en grandes cantidades en los talleres y en las fábricas. La máquina sustituyó a los ágiles dedos del ama de casa. ¿Qué mujer de su casa trabajaría hoy día en moldear velas, hilar o tejer tela? Todos estos productos pueden adquirirse en la tienda más próxima. Antes, todas las muchachas tenían que aprender a tejer sus medias; ¿es posible encontrar en nuestros tiempos una joven obrera que se haga las medias? En primer lugar, carece del tiempo necesario para ello. El tiempo es dinero y no hay nadie que quiera perderlo de una manera improductiva, es decir, sin obtener ningún provecho. Actualmente, toda mujer de su casa, que es a la vez una obrera, prefiere comprar las medias hechas que perder tiempo haciéndolas.
Pocas mujeres trabajadoras, y sólo en casos aislados, podemos encontrar hoy día que preparen las conservas para la familia, cuando la realidad es que en la tienda de comestibles de al lado de su casa puede comprarlas perfectamente preparadas. Aun en el caso de que el producto vendido en la tienda sea de una calidad inferior, o que no sea tan bueno como el que pueda hacer una ama de casa ahorrativa en su hogar, la mujer trabajadora no tiene ni tiempo ni energías para dedicarse a todas las laboriosas operaciones que requiere un trabajo de esta clase.
La realidad, pues, es que la familia contemporánea se independiza cada vez más de todos aquellos trabajos domésticos sin cuya preocupación no hubieran podido concebir la vida familiar nuestras abuelas.
Lo que se producía anteriormente en el seno de la familia se produce actualmente con el trabajo común de hombres y mujeres trabajadoras en las fábricas y talleres.



Los quehaceres individuales están llamados a desaparecer
La familia actualmente consume sin producir. Las tareas esenciales del ama de casa han quedado reducidas a cuatro: limpieza (suelos, muebles, calefacción , etc.); cocina (preparación de comida y cena); lavado y cuidado de la ropa blanca, y vestidos de la familia (remendado y repaso de la ropa).
Estos son trabajos agotadores. Consumen todas las energías y todo el tiempo de la mujer trabajadora, que, además, tiene que trabajar en una fábrica.
Ciertamente que los quehaceres de nuestras abuelas comprendían muchas más operaciones, pero, sin embargo, estaban dotados de una cualidad de la que carecen los trabajos domésticos de la mujer obrera de nuestros días; éstos han perdido su cualidad de trabajos útiles al Estado desde el punto de vista de la economía nacional, porque son trabajos con los que no se crean nuevos valores. Con ellos no se contribuye a la prosperidad del país.
Es en vano que la mujer trabajadora se pase el día desde la mañana hasta la noche limpiando su casa, lavando y planchando la ropa, consumiendo sus energías para conservar sus gastadas ropas en orden, matándose para preparar con sus modestos recursos la mejor comida posible, porque cuando termine el día no quedará, a pesar de sus esfuerzos, un resultado material de todo su trabajo diario; con sus manos infatigables no habrá creado en todo el día nada que pueda ser considerado como una mercancía en el mercado comercial. Mil años que viviera todo seguiría igual para la mujer trabajadora. Todas las mañanas habría que quitar polvo de la cómoda; el marido vendría con ganas de cenar por la noche y sus chiquitines volverían siempre a casa con los zapatos llenos de barro... El trabajo del ama de casa reporta cada día menos utilidad, es cada vez más improductivo.



La aurora del trabajo casero colectivo
Los trabajos caseros en forma individual han comenzado a desaparecer y de día en día van siendo sustituidos por el trabajo casero colectivo, y llegará un día, más pronto o más tarde, en que la mujer trabajadora no tendrá que ocuparse de su propio hogar.
En la Sociedad Comunista del mañana, estos trabajos serán realizados por una categoría especial de mujeres trabajadoras dedicadas únicamente a estas ocupaciones.
Las mujeres de los ricos, hace ya mucho tiempo que viven libres de estas desagradables y fatigosas tareas. ¿Por qué tiene la mujer trabajadora que continuar con esta pesada carga?
En la Rusia Soviética, la vida de la mujer trabajadora debe estar rodeada de las mismas comodidades, la misma limpieza, la misma higiene, la misma belleza, que hasta ahora constituía el ambiente de las mujeres pertenecientes a las clases adineradas. En una Sociedad Comunista la mujer trabajadora no tendrá que pasar sus escasas horas de descanso en la cocina, porque en la Sociedad Comunista existirán restaurantes públicos y cocinas centrales en los que podrá ir a comer todo el mundo.
Estos establecimientos han ido en aumento en todos los países, incluso dentro del régimen capitalista. En realidad, se puede decir que desde hace medio siglo aumentan de día en día en todas las ciudades de Europa; crecen como las setas después de la lluvia otoñal. Pero mientras en un sistema capitalista sólo gentes con bolsas bien repletas pueden permitirse el gusto de comer en los restaurantes, en una ciudad comunista estarán al alcance de todo el mundo.
Lo mismo se puede decir del lavado de la ropa y demás trabajos caseros. La mujer trabajadora no tendrá que ahogarse en un océano de porquería ni estropearse la vista remendando y cosiendo la ropa por las noches. No tendrá más que llevarla cada semana a los lavaderos centrales para ir a buscarla después lavada y planchada. De este modo tendrá la mujer trabajadora una preocupación menos.
La organización de talleres especiales para repasar y remendar la ropa ofrecerán a la mujer trabajadora la oportunidad de dedicarse por las noches a lecturas instructivas, a distracciones saludables, en vez de pasarlas como hasta ahora en tareas agotadoras.
Por tanto, vemos que las cuatro últimas tareas domésticas que todavía pesan sobre la mujer de nuestros tiempos desaparecerán con el triunfo del régimen comunista.
No tendrá de qué quejarse la mujer obrera, porque la Sociedad Comunista habrá terminado con el yugo doméstico de la mujer para hacer su vida más alegre, más rica, más libre y más completa.



La crianza de los hijos en el régimen capitalista
¿Qué quedará de la familia cuando hayan desaparecido todos estos quehaceres del trabajo casero individual? Todavía tendremos que luchar con el problema de los hijos. Pero en lo que se refiere a esta cuestión, el Estado de los Trabajadores acudirá en auxilio de la familia, sustituyéndola; gradualmente, la Sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres.
Bajo el régimen capitalista la instrucción del niño ha cesado de ser una obligación de los padres. El niño aprende en la escuela. En cuanto el niño entra en la edad escolar, los padres respiran más libremente. Cuando llega este momento, el desarrollo intelectual del hijo deja de ser un asunto de su incumbencia.
Sin embargo, con ello no terminaban todas las obligaciones de la familia con respecto al niño. Todavía subsistía la obligación de alimentar al niño, de calzarle, vestirle, convertirlo en obrero diestro y honesto para que, con el tiempo, pudiera bastarse a sí propio y ayudar a sus padres cuando éstos llegaran a viejos.
Pero lo más corriente era, sin embargo, que la familia obrera no pudiera casi nunca cumplir enteramente estas obligaciones con respecto a sus hijos. El reducido salario de que depende la familia obrera no le permite ni tan siquiera dar a sus hijos lo suficiente para comer, mientras que el excesivo trabajo que pesa sobre los padres les impide dedicar a la educación de la joven generación toda la atención a que obliga este deber. Se daba por sentado que la familia se ocupaba de la crianza de los hijos. ¿Pero lo hacía en realidad? Más justo sería decir que es en la calle donde se crían los hijos de los proletarios. Los niños de la clase trabajadora desconocen las satisfacciones de la vida familiar, placeres de los cuales participamos todavía nosotros con nuestros padres.
Pero, además, hay que tener en cuenta que lo reducido de los jornales, la inseguridad en el trabajo y hasta el hambre convierten frecuentemente al niño de diez años de la clase trabajadora en un obrero independiente a su vez. Desde este momento, tan pronto como el hijo (lo mismo si es chico o chica) comienza a ganar un jornal, se considera a sí mismo dueño de su persona, hasta tal punto que las palabras y los consejos de sus padres dejan de causarle la menor impresión, es decir, que se debilita la autoridad de los padres y termina la obediencia.
A medida que van desapareciendo uno a uno los trabajos domésticos de la familia, todas las obligaciones de sostén y crianza de los hijos son desempeñadas por la sociedad en lugar de por los padres. Bajo el sistema capitalista, los hijos eran con demasiada frecuencia, en la familia proletaria, una carga pesada e insostenible.



El niño y el Estado comunista
En este aspecto también acudirá la Sociedad Comunista en auxilio de los padres. En la Rusia Soviética se han emprendido, merced a los Comisariados de Educación Pública y Bienestar Social, grandes adelantos. Se puede decir que en este aspecto se han hecho ya muchas cosas para facilitar la tarea de la familia de criar y mantener a los hijos.
Existen ya casas para los niños lactantes, guardería infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?
Los cuidados de los padres con respecto a los hijos pueden clasificarse en tres grupos: 1º, cuidados que los niños requieren imprescindiblemente en los primeros tiempos de su vida; 2º, los cuidados que supone la crianza del niño, y 3º, los cuidados que necesita la educación del niño.
Lo que se refiere a la instrucción de los niños, en escuelas primarias, institutos y universidades, se ha convertido ya en una obligación del Estado, incluso en la sociedad capitalista.
Por otra parte, las ocupaciones de la clase trabajadora, las condiciones de vida, obligaban, incluso en la sociedad capitalista, a la creación de lugares de juego, guarderías, asilos, etc. Cuanto más conciencia tenga la clase trabajadora de sus derechos, cuanto mejor estén organizados en cualquier Estado específico, tanto más interés tendrá la sociedad en el problema de aliviar a la familia del cuidado de los hijos.
Pero la sociedad burguesa tiene medio de ir demasiado lejos en lo que respecta a considerar los intereses de la clase trabajadora, y mucho más si contribuye de este modo a la desintegración de la familia.
Los capitalistas se dan perfecta cuenta de que el viejo tipo de familia, en la que la esposa es una esclava y el hombre es responsable del sostén y bienestar de la familia, de que una familia de esta clase es la mejor arma para ahogar los esfuerzos del proletariado hacia su libertad, para debilitar el espíritu revolucionario del hombre y de la mujer proletarios. La preocupación por lo que le pueda pasar a su familia, priva al obrero de toda su firmeza, le obliga a transigir con el capital. ¿Qué no harán los padres proletarios cuando sus hijos tienen hambre?
Contrariamente a lo que sucede en la sociedad capitalista, que no ha sido capaz de transformar la educación de la juventud en una verdadera función social, en una obra del Estado, la Sociedad Comunista considerará como base real de sus leyes y costumbres, como la primera piedra del nuevo edificio, la educación social de la generación naciente.
No será la familia del pasado, mezquina y estrecha, con riñas entre los padres, con sus intereses exclusivistas para sus hijos, la que moldeará el hombre de la sociedad del mañana.
El hombre nuevo, de nuestra nueva sociedad, será moldeado por las organizaciones socialistas, jardines infantiles, residencias, guarderías de niños, etc., y muchas otras instituciones de este tipo, en las que el niño pasará la mayor parte del día y en las que educadores inteligentes le convertirán en un comunista consciente de la magnitud de esta inviolable divisa: solidaridad, camaradería, ayuda mutua y devoción a la vida colectiva.



La subsistencia de la madre asegurada
Veamos ahora, una vez que no se precisa atender a la crianza y educación de los hijos, qué es lo que quedará de las obligaciones de la familia con respecto a sus hijos, particularmente después que haya sido aliviada de la mayor parte de los cuidados materiales que llevan consigo el nacimiento de un hijo, o sea, a excepción de los cuidados que requiere el niño recién nacido cuando todavía necesita de la atención de su madre, mientras aprende a andar, agarrándose a las faldas de su madre. En esto también el Estado Comunista acude presuroso en auxilio de la madre trabajadora. Ya no existirá la madre agobiada con un chiquillo en brazos. El Estado de los Trabajadores se encargará de la obligación de asegurar la subsistencia a todas las madres, estén o no legítimamente casadas, en tanto que amamanten a su hijo; instalará por doquier casas de maternidad, organizará en todas las ciudades y en todos los pueblos guarderías e instituciones semejantes para que la mujer pueda ser útil trabajando para el Estado mientras, al mismo tiempo, cumple sus funciones de madre.



El matrimonio dejará de ser una cadena
Las madres obreras no tienen por qué alarmarse. La Sociedad Comunista no pretende separar a los hijos de los padres, ni arrancar al recién nacido del pecho de su madre. No abriga la menor intención de recurrir a la violencia para destruir la familia como tal. Nada de eso. Estas no son las aspiraciones de la Sociedad Comunista.
¿Qué es lo que presenciamos hoy? Pues que se rompen los lazos de la gastada familia. Esta, gradualmente, se va libertando de todos los trabajos domésticos que anteriormente eran otros tantos pilares que sostenían la familia como un todo social. ¿Los cuidados de la limpieza, etc., de la casa? También parece que han demostrado su inutilidad. ¿Los hijos? Los padres proletarios no pueden ya atender a su cuidado; no se pueden asegurar ni su subsistencia ni su educación.
Estas es la situación real cuyas consecuencias sufren por igual los padres y los hijos.
Por tanto, la Sociedad Comunista se acercará al hombre y a la mujer proletarios para decirles: "Sois jóvenes y os amáis". Todo el mundo tiene derecho a la felicidad. Por eso debéis vivir vuestra vida. No tengáis miedo al matrimonio, aun cuando el matrimonio no fuera más que una cadena para el hombre y la mujer de la clase trabajadora en la sociedad capitalista. Y, sobre todo, no temáis, siendo jóvenes y saludables, dar a vuestro país nuevos obreros, nuevos ciudadanos niños. La sociedad de los trabajadores necesita de nuevas fuerzas de trabajo; saluda la llegada de cada recién venido al mundo. Tampoco temáis por el futuro de vuestro hijo; vuestro hijo no conocerá el hambre, ni el frío. No será desgraciado, ni quedará abandonado a su suerte como sucedía en la sociedad capitalista. Tan pronto como el nuevo ser llegue al mundo, el Estado de la clase Trabajadora, la Sociedad Comunista, asegurará el hijo y a la madre una ración para su subsistencia y cuidados solícitos. La Patria comunista alimentará, criará y educará al niño. Pero esta patria no intentará, en modo alguno, arrancar al hijo de los padres que quieran participar en la educación de sus pequeñuelos. La Sociedad Comunista tomará a su cargo todas las obligaciones de la educación del niño, pero nunca despojará de las alegrías paternales, de las satisfacciones maternales a aquellos que sean capaces de apreciar y comprender estas alegrías. ¿Se puede, pues, llamar a esto destrucción de la familia por la violencia o separación a la fuerza de la madre y el hijo?



La familia como unión de afectos y camaradería
Hay algo que no se puede negar, y es el hecho de que ha llegado su hora al viejo tipo de familia. No tiene de ello la culpa el comunismo: es el resultado del cambio experimentado por la condiciones de vida. La familia ha dejado de ser una necesidad para el Estado como ocurría en el pasado.
Todo lo contrario, resulta algo peor que inútil, puesto que sin necesidad impide que las mujeres de la clase trabajadora puedan realizar un trabajo mucho más productivo y mucho más importante. Tampoco es ya necesaria la familia a los miembros de ella, puesto que la tarea de criar a los hijos, que antes le pertenecía por completo, pasa cada vez más a manos de la colectividad.
Sobre las ruinas de la vieja vida familiar, veremos pronto resurgir una nueva forma de familia que supondrá relaciones completamente diferentes entre el hombre y la mujer, basadas en una unión de afectos y camaradería, en una unión de dos personas iguales en la Sociedad Comunista, las dos libres, las dos independientes, las dos obreras. ¡No más "sevidumbre" doméstica para la mujer! ¡No más desigualdad en el seno mismo de la familia! ¡No más temor por parte de la mujer de quedarse sin sostén y ayuda si el marido la abandona!
La mujer, en la Sociedad Comunista, no dependerá de su marido, sino que sus robustos brazos serán los que la proporcionen el sustento. Se acabará con la incertidumbre sobre la suerte que puedan correr los hijos. El Estado comunista asumirá todas estas responsabilidades. El matrimonio quedará purificado de todos sus elementos materiales, de todos los cálculos de dinero que constituyen la repugnante mancha de la vida familiar de nuestro tiempo. El matrimonio se transformará desde ahora en adelante en la unión sublime de dos almas que se aman, que se profesen fe mutua; una unión de este tipo promete a todo obrero, a toda obrera, la más completa felicidad, el máximo de la satisfacción que les puede caber a criaturas conscientes de sí mismas y de la vida que les rodea.
Esta unión libre, fuerte en el sentimiento de camaradería en que está inspirada, en vez de la esclavitud conyugal del pasado, es lo que la sociedad comunista del mañana ofrecerá a hombres y mujeres.
Una vez se hayan transformado las condiciones de trabajo, una vez haya aumentado la seguridad material de la mujer trabajadora; una vez haya desaparecido el matrimonio tal y como lo consagraba la Iglesia -esto es, el llamado matrimonio indisoluble, que no era en el fondo más que un mero fraude-, una vez este matrimonio sea sustituido por la unión libre y honesta de hombres y mujeres que se aman y son camaradas, habrá comenzado a desaparecer otro vergonzoso azote, otra calamidad horrorosa que mancilla a la humanidad y cuyo peso recae por entero sobre el hambre de la mujer trabajadora: la prostitución.



Se acabará para siempre la prostitución
Esta vergüenza se la debemos al sistema económico hoy en vigor, a la existencia de la propiedad privada. Una vez haya desaparecido la propiedad privada, desaparecerá automáticamente el comercio de la mujer.
Por tanto, la mujer de la clase trabajadora debe dejar de preocuparse porque esté llamada a desaparecer la familia tal y conforme está constituida en la actualidad. Sería mucho mejor que saludaran con alegría la aurora de una nueva sociedad, que liberará a la mujer de la servidumbre doméstica, que aliviará la carga de la maternidad para la mujer, una sociedad en la que, finalmente, veremos desaparecer la más terrible de las maldiciones que pesan sobre la mujer: la prostitución.
La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo Estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
"Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios".
Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre "los tuyos y los míos"; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que "nuestros" hijos, los del Estado Comunista, posesión común de todos los trabajadores.



La igualdad social del hombre y la mujer
El Estado de los Trabajadores tiene necesidad de una nueva forma de relación entre los sexos. El cariño estrecho y exclusivista de la madre por sus hijos tiene que ampliarse hasta dar cabida a todos los nuños de la gran familia proletaria.
En vez del matrimonio indisoluble, basado en la servidumbre de la mujer, veremos nacer la unión libre fortificada por el amor y el respeto mutuo de dos miembros del Estado Obrero, iguales en sus derechos y en sus obligaciones.
En vez de la familia de tipo individual y egoísta, se levantará una gran familia universal de trabajadores, en la cual todos los trabajadores, hombres y mujeres, serán ante todo obreros y camaradas. Estas serán las relaciones entre hombres y mujeres en la Sociedad Comunista de mañana. Estas nuevas relaciones asegurarán a la humanidad todos los goces del llamado amor libre, ennoblecido por una verdadera igualdad social entre compañeros, goces que son desconocidos en la sociedad comercial del régimen capitalista.
¡Abrid paso a la existencia de una infancia robusta y sana; abrid paso a una juventud vigorosa que ame la vida con todas sus alegrías, una juventud libre en sus sentimientos y en sus afectos!
Esta es la consigna de la Sociedad Comunista. En nombre de la igualdad, de la libertad y del amor, hacemos un llamamiento a todas las mujeres trabajadoras, a todos los hombres trabajadores, mujeres campesinas y campesinos para que resueltamente y llenos de fe se entreguen al trabajo de reconstrucción de la sociedad humana para hacerla más perfecta, más justa y más capaz de asegurar al individuo la felicidad a que tiene derecho.
La bandera roja de la revolución social que ondeará después de Rusia en otros países del mundo proclama que no está lejos el momento en el que podamos gozar del cielo en la tierra, a lo que la humanidad aspira desde hace siglos.

martes, 12 de febrero de 2008

Polo Patriotico, Elecciones y Unidad

Los jefes regionales del Polo Patriótico, Patria Para Todos (PPT) y Partido Comunista de Venezuela (PCV), ratificaron ayer su compromiso por la región, para lograr la unidad y crear fórmulas de candidaturas regionales.Lizeth Sabino (secretaria regional del PPT) y José Castro (...PCV) ofrecieron una rueda de prensa para ofrecer detalles de sus próximas actividades.Si bien internamente PPT ya tiene algunos contendores elegidos para una posible participación en las elecciones regionales, PCV se concentra en fortalecer su relación dentro del polo, porque considera que la lluvia de candidatos sólo de bilita la unidad oficialista.El Comunista José Castro hizo énfasis en que su partido no tiene desespero por las elecciones y que el Polo Patriótico “no es una instancia solo electoral, también es política. No tenemos candidatos, falta que otras toldas se sumen como el Psuv (Partido Socialista Unido de Venezuela)”.Se estima que a finales de marzo, el polo esté completo con la incorporación del Psuv y otras fuerzas. A partir de ese momento tratarían las candidaturas, cada tolda sus listas de propuestas. “No podemos asguir prorrogando la tarea de construir la unidad”.
Fuente: Diario El Tiempo

Sinutrapetrol realizará concentración en apoyo a PDVSA

El Sindicato Unitario de Trabajadores Petroleros (Sinutrapetrol) realizará este miércoles una concentración frente a la entrada del Complejo Petrolero, Petroquímico e Industrial José Antonio Anzoátegui, para expresar su apoyo a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y su repudio a Exxon Mobil. La información la suministró este martes el representante de Sinutrapetrol en la entidad, Raúl Parica. Señaló que la actividad iniciará a las 6:00 de la mañana frente a las instalaciones petroleras antes mencionadas, ubicadas en las afueras de Barcelona, estado Anzoátegui. Parica comentó que en la concentración está prevista la participación de los trabajadores, sindicatos, consejos comunales, estudiantes y la población en general, quienes “darán su apoyo a Pdvsa y a Venezuela”. Destacó que “hemos asumido como un punto de encuentro y de unidad, la agresión hacia la soberanía petrolera y Petromonagas (antigua Operadora Cerro Negro), por parte de una de las empresas petroleras más poderosas del mundo como lo es Exxon Mobil”. El secretario de Reclamos del Sindicato Unificado de Trabajadores del Petróleo, Petroquímica y Gas de los municipios Sotillo, Bolívar, Urbaneja, Guanta, Peñalver, Bruzual, Cajigal y Libertad del estado Anzoátegui (Sutrapequigas), Manuel Telis, exhortó a los venezolanos a apoyar a Pdvsa y “defender nuestro patrimonio, lo nuestro”.

EXITOSO TALLER POLÍTICO-IDEOLÓGICO

Todo un éxito fue la celebración del taller político-ideológico “PIO TAMAYO” en la Ciudad de Barcelona, el taller fue dirigido por los camaradas; Jaime Acevedo, Francisco Millán y Egidio Chirinos. Se contó con la presencia de Numerosos Amigos y Camaradas de el Partido y la Juventud Comunista. Durante la jornada se dialogo sobre la vigencia del Partido Comunista como organización vanguardista de la Clase Obrera y de los Trabajadores en general. Especial atención tuvo el análisis sobre la situación internacional, el cerco imperialista contra nuestro país y la necesidad de combatir al imperialismo hasta el ultimo momento, con la seguridad de que como en Vietnam, como en Stalingrado, Como en Playa Girón.

¡VENCEREMOS!

martes, 5 de febrero de 2008

EL FASCISMO ACECHA (Martin Maytin)


La expresión más virulenta y descarnada del fascismo en Venezuela, la encontramos enquistada y haciendo práctica política en los medios de difusión, tanto impresos como audiovisuales, siendo tal el bombardeo mediático ejercido, que ha llevado su audiencia a confundir la realidad, es decir, disociándolos, haciéndoles creer que la simiente fascista se encuentra encarnada en Hugo Chávez y en quienes lo acompañamos en este proceso revolucionario.
Por considerar de altísima importancia el conocimiento y reconocimiento de las actitudes y de las personalidades fascistas y para enfrentar sus mensajes y orientar a nuestros compatriotas, presentamos el siguiente trabajo que es una traducción parcial realizada por Gustavo J. Mata, (gmata@telcel.net.ve) del artículo “Fascism, anyone? de Laurence W. Britt. Versión en la red de esta traducción: http://zamora.fs.usb.ve/fascismo.html.
El autor, Laurence W. Britt, estudió y analizó los siguientes regímenes dictatoriales: la Alemania nazi, la Italia fascista del Orden Nuovo, la España falangista y sombría de Franco, el Portugal del Estado Novo de Salazar, la Grecia de los Coroneles de Papadopoulous, el Chile fascista y criminal de Pinochet y la Indonesia del genocidio de Suharto. El análisis de estas maquinarias asesinas, revela catorce hilos comunes que se unen dentro de los patrones reconocibles de comportamiento nacional y abuso de poder de los fascistas, tanto en lo político como en lo social.
Nos hemos tomado la licencia de realizar a cada uno de estos hilos, una pequeña reseña política, con la que pretendemos ubicar a nuestros lectores en la realidad venezolana. Estas observaciones aparecen a continuación de cada ítem, destacadas en bastardillas.
1.- Expresiones exageradas y continuadas de nacionalismo ramplón. Desde el despliegue preponderante de banderas y estandartes, hasta los siempre presentes prendedores de solapa, el fervor por demostrar un nacionalismo patriótico era siempre evidente; de parte del régimen y de parte de los ciudadanos cautivados por su frenesí. Slogans contagiosos, orgullo por lo militar y exigencias de unidad nacional eran temas comunes en la expresión de este nacionalismo, que normalmente estaba acompañado de una sospecha hacia lo extranjero que bordeaba en la xenofobia.
• La expresión de los fascistas venezolanos de orgullo por lo militar, se trastocó debido al profundo respeto y liderazgo que el presidente Chávez tiene dentro de la Fuerza Armada —con las excepciones que salieron a flote— y la incompatibilidad de actitud y pareceres del soldado venezolano con los estratos fascistas. Esta incompatibilidad llevó a la oposición recalcitrante, a extraviarse en la realidad, al suponer que tenían ascendente sobre nuestros militares y que al no ser así, desembocaron en un infantil caso de frustración sicológica, colocando al sujeto de culto o adoración como blanco de insultos y vejámenes. Tal es el caso de las pantaletas y los calificativos de cobardones y gallinas.
Otra analogía, la encontramos en el uso exagerado de la bandera nacional en sus marchas y reuniones, en las que además de cambiarles su profundo color azul por el lúgubre color negro, tan preferido por los fascistas, les serve para aumentar el bulto visual necesario para la propaganda. También, sus trillados mensajes de “con mis hijos no te metas” y “aquí cabemos todos” como exigencias de unidad.
2.- Desprecio por los derechos humanos. Los regímenes en sí asignaban poco valor a los derechos humanos y los consideraban como obstáculos en el camino de los objetivos de la élite dominante. Por medio del uso ingenioso de la propaganda, se llevaba a la población a aceptar las violaciones a los derechos humanos: las víctimas del abuso eran marginalizadas y hasta demonizadas. Cuando el abuso era flagrante, la táctica utilizada era el secreto, la negación de los hechos y la desinformación.
Es patética la violación de los DD. HH., por parte de las personas o grupos políticos con tendencias fascistoides, esto lo vivimos con gran crudeza durante el golpe de abril de 2002. Otra demostración de estas violaciones, las encontramos en sus actitudes peyorativas y excluyentes al denominar a la masa pobre, como marginales, desdentados o patas en el suelo, para agregar que ese problema se resuelve “moliéndolos”.
3.- Identificación de enemigos y chivos expiatorios como bandera unificadora. Entre los hilos que unen a estos regímenes, el más significativo es el uso que hicieron de chivos expiatorios que servían para desviar la atención de otros problemas, para imputarles la culpa de las dificultades y para canalizar la frustración en direcciones controlables. Los métodos típicos utilizados a este fin, la propaganda incesante y la desinformación, eran, en general, efectivos. A menudo se incitaban actos “espontáneos” contra los chivos expiatorios escogidos. Estos eran usualmente comunistas, socialistas, liberales, judíos de todas las sectas, minorías étnicas y raciales, enemigos nacionales tradicionales, miembros de religiones minoritarias, seglares y homosexuales. Quienes se oponían activamente a estos regímenes eran etiquetados como “terroristas” y tratados como tales.
Esta actitud fascista, quedó evidenciada durante las jornadas pre y postgolpe de 2002, cuando tildaban de asesinos a diversos líderes afectos al proceso revolucionario y haciendo llamados de denuncia y caza. También, los arteros ataques mediáticos en contra del C.N.E., y hacia algunas de sus autoridades, presentándolos como los causantes de todos los males y desvaríos de la oposición, aunado a la desinformación y tergiversación que desde los medios de difusión, realizan acerca de los logros del gobierno.
4.- Supremacía de lo militar o militarismo vehemente. Las élites gobernantes se identificaban estrechamente con la infraestructura militar e industrial que las sustentaba. Una proporción exagerada de los recursos nacionales era asignada a los militares, aún en presencia de necesidades nacionales críticas. Lo militar era visto como una expresión de nacionalismo y utilizado, en la medida de lo posible, para alcanzar objetivos nacionales, intimidar otras naciones e incrementar el poder y el prestigio de la élite gobernante.
Este punto no se concreta en el escenario venezolano, pues al momento en que nuestra Fuerza Armada abandona el prusianismo y sale a colaborar, identificándose y uniéndose con el pueblo en las diversas Misiones (siniestros, Plan Bolívar 2000, Mercal, etc.) el militar pierde la figura heroica y hierática que le asigna la mentalidad fascista y nuevamente se produce en ellos el estado de frustración, arreciando sus ataques y entre los más sutiles, “vende papas”.
5.- Sexismo descarado. Más allá del simple hecho de que la élite política y la cultura nacional estaban bajo el dominio masculino, estos regímenes inevitablemente veían a las mujeres como ciudadanos de segunda clase. Eran vehementemente antiabortistas y homofóbicos. Estas actitudes estaban usualmente codificadas en leyes draconianas que disfrutaban del fuerte apoyo de la religión ortodoxa del país, que de esta forma cubría y justificaba los abusos del régimen imperante.
Es conocida la actitud desconsiderada de los derechistas hacia la homosexualidad, sin embargo, es notorio, que de los más visibles militantes del partido de la “justicia”, ninguno sea casado o tenga pareja femenina conocida. ¿Será por misoginismo? El fascista por su actitud prepotente al sentirse superior, desconoce el importantísimo papel de la mujer en nuestra historia y en la sociedad, no sólo como líder sino como dadora de amor. Los revolucionarios reconocemos en las mujeres, todos los derechos y prerrogativas que se merecen como seres humanos de libre albedrío y creatividad.
6.- Control de los medios de comunicación masivos. En algunos de estos regímenes, los medios de comunicación masivos estaban bajo estricto control directo y jamás se alejaban de la línea del partido. En otros se ejercía un poder más sutil para asegurar la ortodoxia de los medios. Los métodos utilizados para este fin incluían el control de las licencias y el acceso a los recursos, la presión económica, las exhortaciones al patriotismo y las amenazas implícitas. Los intereses de los líderes de los medios se alineaban en general con los de la élite gobernante. Como resultado, se tenía éxito en mantener al público ignorante de los excesos del régimen.
“Los intereses de los líderes de los medios se alineaban en general con los de la élite gobernante”. Esta frase, tomada del punto anterior, aclaran la actitud virulenta de esa élite frente al presidente Chávez, que al no poderlo dominar y para obtener su sempiterna tajada del erario, tratan de destruirlo por cualquier medio y avalados por su alto poder de comunicación, generan la matriz de opinión de que son hostigados desde el gobierno, trastocando la realidad que es su propia realidad, cuando no pueden saciar sus intereses.
7.- Preocupación obsesiva con la seguridad nacional. De forma inevitable, un aparato de seguridad nacional quedaba bajo el control de la élite gobernante. Este era usualmente un instrumento de opresión, que operaba en secreto y más allá de cualquier limitante. Sus acciones se justificaban bajo la rúbrica de proteger la “seguridad nacional” y cuestionar sus actividades era visto como falta de patriotismo o traición.
Los líderes fascistas venezolanos en funciones de gobierno, al no controlar un aparato de seguridad nacional, crean y conducen pequeños pero peligrosos cuerpos parapoliciales, presentándolos, con jaquetona arrogancia, como “modelos de orden y pulcritud”. Dentro de ese frenesí manipulador por la seguridad pública, llegan a presentar y participar en espectáculos como los “acostaditos” de la plaza Altamira, todo esto enmarcado en la expresión propia del fascista venezolano.
8.- Alianza entre la élite y jerarquía religiosa. En contraste con los regímenes comunistas, los regímenes fascistas nunca fueron acusados de impíos por sus detractores. Por el contrario, la mayoría de estos regímenes se asociaron a la religión predominante y se presentaron a sí mismos como ardientes defensores de la misma. El hecho de que el comportamiento de la élite gobernante contradecía los preceptos de la religión se barría debajo de la alfombra. La propaganda mantenía la ilusión de que las élites gobernantes eran defensoras de la fe y los opositores eran impíos. Se construía la percepción de que oponerse a las élites gobernantes constituía un ataque a la religión.
Las comparaciones del fascismo criollo con este punto, debemos hacerlas de manera personal, porque son tantas las similitudes, que se nos haría interminable la enumeración de los silencios escatológicos que se producen entre ambas ideologías —fascismo y religión— aún teniendo la misma raíz.
9.- Protección del poder de las corporaciones. Aunque la vida personal de los ciudadanos estaba bajo estricto control, la capacidad de las corporaciones de funcionar con relativa libertad no era restringida. La élite gobernante percibía a la estructura corporativa como una forma de asegurar la producción militar y, más aún, como una forma adicional de control social. Los miembros de la élite económica eran consentidos por la élite política para asegurar una continua complementariedad de intereses, especialmente en lo que se refería a la represión de la gente sin medios económicos.
El ejemplo más claro de esta actitud, quedó demostrada en el apoyo y defensa dado por el fascismo nacional a los vendepatria enquistados en la antigua Pdvsa, expresados antes, durante y aún hoy por los mass media, con la complicidad contranatura de la unión obrero-patronal (Ctv-Fedecámaras) en contra del pueblo y especialmente, de los más pobres.
10.- Eliminación o represión del poder laboral. Como las organizaciones de los trabajadores eran percibidas como centros de poder capaces de desafiar la hegemonía política de la élite gobernante y sus aliados corporativos, eran necesariamente aplastadas y despojadas de toda fuerza. Los pobres formaban una subclase marginal, percibida con sospecha y abierto desprecio. Bajo algunos regímenes, el ser pobre era considerado como aún lo consideran algunos, un vicio.
Ligado al punto anterior (nueve), el fascismo penetra a la Ctv a través de su corrupta dirigencia sindical, para desde allí, iniciar sucesivos ataques a todo lo que oliera a mejoramiento de las condiciones laborales y sociales de la clase trabajadora (si el cuánto hay pa’eso no funcionaba), minimizando y desprestigiando, todas las iniciativas que desde el gobierno revolucionario se emprendieran en beneficio de este sector.
11.- Desprecio y represión de los intelectuales y las artes. Los intelectuales y la libertad de ideas y expresión asociados con ellos eran anatemas a estos regímenes. La libertad intelectual y académica era considerada como subversiva de la seguridad nacional y del ideal patriótico. Las universidades eran controladas con mano de hierro. Los profesores políticamente sospechosos eran presionados o eliminados. Las ideas no ortodoxas y expresiones de disenso eran ferozmente atacadas, silenciadas o aplastadas. Para estos regímenes, el arte y la literatura debían servir el interés nacional o de lo contrario carecían de derecho a existir.
Esta reflexión es interesante, porque la condición fascista en nuestra sociedad queda al descubierto en el escenario mediático seudoartístico y creativo, cuando un grupo o élite que se consideraban los guardianes del arte y del intelecto, reaccionan con estrepitosa violencia frente a la revolucionaria manera de ver y llevar la actividad artística al pueblo llano.
La actividad artística cultural, fue —con el auspicio de la burguesía y cierto medio de difusión— secuestrada por un grupo de personas de antagónicos niveles sociales, especialmente por individuos de las clases media y media baja. El apoyo que por interés mercantilista les brindaba la “gran prensa”, hizo creer a estos “pequeños seres” henchidos de vanidad caprichosa, que realmente eran una clase aparte, los ungidos por la gracia divina, los “temirofeo”, que atolondrados unos por un excesivo y empalagoso refinamiento amanerado y otros cubiertos con ridículos y extravagantes trajes, se pretendían, no el jet set, sino la aurora boreal del intelecto y la creatividad. Pero el choque, el gran Bang, les sobrevino cuando como política del Estado desde el Ministerio de la Cultura, se realizó la primera “Mega Exposición” donde se abrieron las puertas de museos y galerías públicas, a todo aquél que tenía gusto o practicaba la pintura, escultura o cualquier otra actividad plástica, porque esta élite con su pensamiento excluyente, pensamiento protofascista, no entendió que los muros de esos museos, galerías y hasta los teatros pertenecen a todos. Esto trajo la ruptura, la separación “real” —porque ya existía virtual— de esta élite de cartón con el pueblo llano, al que en sus conversas intelectuales, llamaban comunes, ordinarios o rústicos. El choque fue de tal magnitud, que lejos de despertarlos para incorporarse a esta revolucionaria manera de practicar el arte, se refugiaron en las descalificaciones propias del que se sabe desplazado, desenmascarado, corriendo a cerrar filas con sus “mecenas” que lo único que les aportaban eran las ilusiones de superioridad.
12.- Preocupación obsesiva con el crimen y el castigo. Casi todos estos regímenes mantenían sistemas de justicia draconianos; la población carcelaria era enorme. La policía era glorificada y tenía poderes casi ilimitados, lo que llevaba al abuso desenfrenado. Los crímenes “normales” y políticos se amalgamaban en acusaciones fraudulentas y se utilizaban contra los opositores políticos del régimen. Se promovía en la población el miedo y el odio a criminales y “traidores,” como excusa para aumentar los poderes de la policía.
Como en otros puntos, la importancia para el fascismo de poseer y regentar medios de difusión, es que a través de enorme penetración para agredir al gobierno revolucionario, desvían, manipulan y tergiversan los crímenes y cualquier acto violento en el participan o les conviene tomar partido, tales los casos Anderson, Faddoul, Sindoni, Aguirre, Piñango, Di Lucca y una larga de etcéteras, en la que las víctimas pasan a ser victimarios.
13.- Corrupción y clientelismo desencadenados. Quienes pertenecían a círculos de negocios y estaban cerca de la élite gobernante a menudo utilizaban su posición para enriquecerse. Esta corrupción funcionaba en dos direcciones: la élite gobernante recibía regalos y propiedades de la élite económica y esta última se beneficiaba del favoritismo del gobierno. Los miembros de la élite gobernante estaban en posición de obtener riquezas enormes de otras fuentes: por ejemplo, mediante el robo de los recursos nacionales. Con el aparato de seguridad nacional bajo control y con los medios enmudecidos, esta corrupción funcionaba casi sin límites y su magnitud no era percibida por la población.
Este ítem debemos compararlo con cautela, pues es indiscutible que actualmente existe corrupción, pero jamás en el grado que pretenden los medios de difusión y sus marionetas parlantes. Los que militamos al lado del presidente Hugo Chávez, tenemos conciencia de que la mayoría de los corruptos identificados, no son sino aprovechadores de oficio, reptantes del dolo y prácticos aduladores de jefecillos de pacotilla y cachuchita roja. Son paracaidistas, infiltrados de habilidosa palabrería que jamás participaron en movimiento revolucionario alguno o en grupos o instituciones que lucharan a favor del pueblo. Cuando escudriñamos en la historia política de estos personajes, encontraremos su pasado en los carcomidos partidos del sistema. Si de ellos alguno fue militante de izquierda, estamos seguros que nunca asumió compromiso real con la praxis revolucionaria. Tal vez, se autodenominó izquierdista por pose, snobismo o farandulería, pero no tuvimos la habilidad suficiente para ver en ellos lo que realmente son: fascistas.
14.- Elecciones fraudulentas. Las elecciones, bajo la forma de plebiscitos o sondeos de opinión, eran casi siempre ilusorias. Cuando se llevaban a cabo elecciones reales, la élite en el poder las manipulaba para obtener los resultados que les convenían. Los métodos usuales implicaban controlar la maquinaria electoral, intimidar a los opositores o eliminar su derecho al voto y cuando se hacía necesario, utilizar el sistema judicial bajo el control de la élite política.
En este último punto, se repite el esquema de la tergiversación que realiza el sector fascista, amo del poder mediático. Por primera vez tenemos un sistema electoral confiable y ante esta situación, los medios se despescuezan —sólo por seguir la orden del imperio— en tratar de presentarlos como fraudulentos. Esta es la técnica del fascismo criollo. Tan virulento, corrosivo y excluyente como los otros de su misma calaña. Es deber imperativo de todos los militantes afectos al proceso bolivariano, organizarse para desenmascararlos y enfrentarlos, como debe ser.

CANTACLARO AL SERVICIO DE LA REVOLUCION

CARA DE VIDRIO: La Navidad Consume Hasta Morir